martes, 11 de septiembre de 2007

Evaluación alternativa: evaluar el desempeño


Ya habíamos comenzado a plantear un tema de necesaria discusión: ¡hasta cuándo las y los docentes seguimos aplicando exámenes para todo! Hay otras técnicas, nuevas estrategias. No decimos que el examen deje de ser efectivo para algunas materias y algunos objetivos en específico, pero para otros seguramente encontraremos diversos instrumentos de evaluación que, sin la pesada carga connotativa del examen, nos llevará a trabajar con estudiantes más relajados y abiertos al proceso de enseñanza-aprendizaje.
Las autoras que mencionamos en el post anterior, Blanca Silvia López Frías y Elsa María Hinojosa Kleen, citan en su libro "Evaluación del aprendizaje. Alternativas y nuevos desarrollos" (México: Editorial Trillas 2000), a Elliot Eisner, autor que plantea algunos principios que consideraron pertinentes para entender mejor el proceso de evaluación y selección de instrumentos.
Para Eisner, la evaluación debe:
-Reflejar las necesidades del mundo real, aumentando las habilidades de resolución de problemas y de construcción de significado.
-Mostrar cómo los estudiantes resuelven problemas y no solamente atender al producto final de una tarea, ya que el razonamiento determina la habilidad para transferir aprendizaje.
-Reflejar los valores de la comunidad intelectual.
-No debe ser limitada a ejecución individual ya que la vida requiere de la habilidad de trabajo en equipo.
-Permitir contar con más de una manera de hacer las cosas, ya que las situaciones de la vida real raramente tienen solamente una alternativa correcta.
-Promover la transferencia de tareas que requieran que se use inteligentemente las herramientas de aprendizaje.
-Requerir que los estudiantes comprendan el todo, no sólo las partes.
-Permitir a los estudiantes escoger una forma de respuesta con la cual se sientan cómodos.

Pero, ¿qué técnicas uso?

“La evaluación alternativa incluye una variedad de técnicas de evaluación, entendiendo estas como ‘cualquier instrumento, situación, recurso o procedimiento que se utilice para obtener información sobre la marcha del proceso’ (Zabalza, 1991, p.246); dichas técnicas se pueden adaptar a diferentes situaciones”.
Las autoras ubican dos clases de alternativas: las técnicas para la evaluación del desempeño (mapas mentales, solución de problemas, método de casos, proyectos, diario, debate, ensayos, técnica de la pregunta, portafolios, entre otras) y las técnicas de observación (entrevista, lista de cotejo, escalas, rúbricas). Estas últimas, afirman, constituyen un auxiliar para las primeras.
Estas tendencias, señalan las autoras, traen consigo un cambio en la manera en que pensamos: pueden ser medidos los conocimientos, las habilidades y las actitudes.

Evaluación del desempeño

Las autoras hacen hincapié en lo que han denominado La evaluación del desempeño, y explican que se trata de un método que requiere que el estudiante elabore una respuesta o un producto que demuestre su conocimiento y habilidades (Congreso de EU, Oficina de Tecnología de la Evaluación, 1992). “Con las técnicas de ejecución se pretende primordialmente evaluar lo que los estudiantes pueden hacer en lugar de lo que saben o sienten”.
En una tarea de ejecución se puede evaluar:
-El procedimiento empleado: conjunto de pasos para llegar a un resultado.
-El producto resultante: objeto concreto, una escultura, una carta escrita a máquina, el resultado de un experimento. El producto para su evaluación puede ser comparado con ciertas características esperadas (evaluación interna) o con otros productos (evaluación externa).
Una ventaja digna de mencionar es que este tipo de evaluación requiere de la integración de conocimientos sobre contenidos específicos, destrezas, habilidades mentales y ciertas actitudes para lograr la meta.
“Para Stephen N. Elliot (1995), es más fácil evaluar habilidades del alumno midiendo el desempeño que aplicando un examen escrito, si se le pide que ejecute tareas que requieren ciertas habilidades específicas, que son justamente las que se necesitan evaluar”.
Las autoras mexicanas exploran en diversas consideraciones que nos hacen reflexionar sobre la pertinencia de utilizar una técnica u otra a la hora de evaluar. Venimos de una generación de profesores que aplicaba exámenes escritos para todo, y con todas las intenciones. A veces, lamentablemente, caemos en la misma práctica, pero es hora de cambiar.

El texto que escriben Silvia López Frías y Elsa María Hinojosa Kleen, muy bien elaborado y sustentando, puede ser consultado en Internet. Allí abordan cada una de las técnicas mencionadas anteriormente, con sus ventajas, desventajas, así como recomendaciones para su elaboración. Es una información muy útil. Si le interesa, haga clic AQUÍ.

2 comentarios:

Cristina dijo...

Amigas, me encanto su blog. Estoy comenzando en esto de la tecnologia. no soy muy buena, pero me alegra que otras personas se dediquen a esto. Tengo 10 años de experiencia docente y tambien aprendi a hacer examenes para todo. Hoy casi no los hago tyrabajo mas con exposicions y debates, a los alumnos les encanta y yo siento que asi se sienten mejor y rinden mas, asi el aprendizaje es de verdad significativo.
sigan escribiendo y dando orientacoines. yo las seguirè leyendo. Saludos desde Maracy, edo. Aragua.

gestion personal dijo...

Muy buen aporte. Medir el desempeño de los empleados es una tarea de vital importancia a la hora de conseguir el mayor potencial de cada uno de ellos. Considero que la evaluación oportuna es una función esencial que da como consecuencia un incremento en la motivación de los trabajadores.